
No cabe la menor duda de que el Covid ha cambiado nuestra manera de trabajar. Hemos vivido el mayor experimento de trabajo en remoto de nuestra historia y los resultados han sido más que sorprendentes. Por un lado, nos hemos dado cuenta de que no hace falta estar en la oficina de lunes a viernes de 9:00h a 18:00h para ser productivos.
Por otro, se ha atendido a la histórica petición de los trabajadores de “¿para qué tengo que ir siempre al mismo lugar a trabajar si lo puedo hacer desde casa?” que, a su vez, ha hecho tambalear el modelo tradicional de oficina.
Pero, aún con todo esto, se ha observado que la oficina continúa siendo importante para fomentar la relación entre trabajador y compañía. Un reciente estudio de la consultora KPMG revela que un 35% de los trabajadores ha visto mermado su nivel de compromiso con su empresa. Otra cifra importante: un 49% de los encuestados confiesa que trabajar desde casa ha perjudicado su salud mental.
Como consecuencia, según la última encuesta realizada por Gartner, el 74% de los directores financieros planean tener parte de la plantilla en remoto y 4 de cada 5 empresas consideran aplicar políticas de trabajo flexible una vez volvamos a la “normalidad”.
¿El resultado? Aquellas oficinas donde antes se respiraba energía y que eran el centro neurálgico de toda actividad empresarial son ahora espacios vacíos y desolados. Esto pone de manifiesto, una vez más, la ineficiencia de las oficinas tradicionales porque:
Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cómo podemos flexibilizar el concepto de oficina para adaptarlo a este nuevo modelo de trabajo? La solución la encontramos en el transporte aéreo y su modelo hub-and-spoke (también conocido como “red estrella”), impulsado por Delta Airlines en la década de los 50 pero popularizado por FedEx a principios de los años 70.
Se trata de un sistema de transporte que consiste en concentrar el tráfico en determinadas ciudades (hubs) que se encargan de enlazar con otros aeropuertos de menor capacidad (spokes). Un modelo centralizado que permite reducir el número de rutas para comunicar los aeropuertos entre sí.

Aplicado a oficinas y mercado inmobiliario comercial, consistiría en tener una oficina central que actúa como núcleo de una red de trabajadores más segregada. A diferencia de una oficina tradicional, donde la totalidad de la plantilla de concentra en un único espacio los 5 días a la semana en una franja horaria fija, el modelo de trabajo híbrido propone un aparejo de empleados más distribuido y una oficina central que actúa únicamente como núcleo de todos esos espacios.
Así, este espacio central (hub) se convierte en un lugar para incentivar la comunicación y el trabajo en equipo -porque ya sabemos que la interacción entre personas conduce a la innovación- y aparecen una serie de espacios (spokes), tales como home office, oficinas satélites o coworkings (debajo de tu casa o al lado del colegio de tu hija) que son los espacios perfectos para desarrollar tu actividad empresarial con mayor libertad.
De esta manera, la “oficina central”, eje fundamental del sistema, cede metros cuadrados en beneficio de otros espacios donde el trabajador pueda ser igual o más productivo que en el modelo tradicional. Este sistema presenta algunas ventajas clave:
En este contexto, las oficinas flexibles son el perfecto aliado para adoptar este modelo de trabajo híbrido. ¿Por qué? Entre las ventajas del “space as a sevice” están los contratos flexibles, que permiten firmar por hasta un año y admiten que si el equipo crece, la oficina lo haga de igual forma, y que tienen “Todo Incluido”, desde los suministros básicos hasta la limpieza, seguros y mantenimiento.
Aparte, los espacios están “ready to go”, o sea, listos para ser ocupados de un día para otro con 0 inversión inicial y sin reforma alguna para que tú te despreocupes de estas minucias y puedas centrarte en tu negocio. Desde sitandplug queremos ser tu aliado para reformular tu oficina tradicional en 3 pasos: